miércoles, 31 de diciembre de 2025

Se terminó el 2025 (recuento)

Es el último día de 2025. Afuera llueve a cántaros. En la sala, el mundo parece haberse reducido a un sillón, una luz tenue y un par de historias de terror sonando de fondo. Clara lee en su tablet. Yo escribo estas líneas desde mi vieja laptop, dejando que el sonido de la lluvia marque el ritmo.

Ha sido un año de subidas y bajadas, de esos que se sienten largos y pesados. Los problemas geopolíticos tienen al mundo de cabeza; más de una vez pareció que esquivábamos, por muy poco, algo irreversible. La caída del imperio vecino se siente cada vez menos lejana. Tal vez por eso este año me interesé aún más en lo que pasa fuera de mi burbuja: leí más historia, seguí temas internacionales y me acerqué a medios de información no tradicionales, buscando entender —o al menos darle sentido— a todo este ruido.

En el trabajo, las cosas van… aceptables. Los proyectos en los que trabajé salieron bien, se cumplieron metas y el cliente está contento con mi desempeño. Pero, una vez más, mi empleador decidió complicar lo que no necesitaba ser complicado. Dejó de pagar impuestos en México y eso nos obligó a cambiar al esquema de proveedor de servicios, llevándose con ello todos mis derechos de ley como empleado. A veces me pregunto si mi cliente estaría dispuesto a contratarme directamente. Sería lo ideal. Por ahora, solo queda esperar y ver qué pasa.

Pensándolo bien, este año también llegó el Switch 2. Una consola que esperé durante mucho tiempo y que, curiosamente, aún no termina de despegar. Entre las polémicas alrededor del medio físico y un lanzamiento con pocos juegos, la emoción se ha sentido contenida. La tenemos en casa, pero la usamos menos de lo que usamos el Switch 1 en su primer año. Supongo que incluso las cosas que más esperamos no siempre llegan como las imaginamos.

La lluvia sigue cayendo afuera. El año se está acabando. Y aquí, entre historias, silencios y pensamientos sueltos, me doy cuenta de que quizá eso era justo lo que necesitaba este momento: detenerme un poco y mirar hacia atrás, sin prisa.

Para 2026 no tengo grandes resoluciones ni promesas grandilocuentes. Solo espero un año un poco más claro, un poco más honesto. Seguir aprendiendo, seguir cuestionando, cuidar lo que importa y no perder de vista por qué hago las cosas.

Si algo me deja este 2025 es la certeza de que el mundo puede ser caótico, pero aún existen pequeños refugios: una sala iluminada por la lluvia, una historia compartida y la tranquilidad de saber que, al menos por ahora, estamos bien. Con eso basta para empezar de nuevo.

martes, 21 de enero de 2025

Instalé Linux otra vez

Instalé Linux Mint en mi vieja laptop ASUS después de (muchos) años de tener únicamente computadoras con Windows… y no me arrepiento.

Esta nueva distro se siente muy user friendly y es mucho más bonita en comparación con las que llegué a usar en mis días en los que era rebelde contra el sistema y me la vivía en el bajo mundo de los hackers y el PHP. Porque habrá usted de saber, querido lector, que yo era de los que le tiraban hate a Microsoft y a todo lo que tuviera que ver con el tío Billy.

Pero todo cambió cuando me di cuenta de que necesitaba comer y le tuve que vender mi alma a .NET. De lo cual no me arrepiento en lo absoluto, porque disfruto mucho trabajar con C# (la neta).

Siempre tuve la espinita de regresar a Linux y, en más de una ocasión, tuve doble boot en mi computadora. También, en los últimos años, he usado WSL con Ubuntu y recientemente mi Steam Deck, que corre SteamOS.

Hasta el momento en que estoy escribiendo este post no he tenido ningún problema. Todas las apps que uso tienen una versión que corre en Linux o cuentan con alternativas. Incluso puedo instalar juegos de Steam sin complicaciones.

Estoy muy satisfecho con el rendimiento de mi laptop que, para ser viejita, aún da pelea. Incluso la batería parece durarle más.

domingo, 4 de agosto de 2024

El líder de proyecto

Recuerdo un proyecto en el que trabajábamos más de ocho horas diarias para cumplir con la fecha comprometida. Era un proyecto desafiante y mal estimado, pero en esos días aún estaba dispuesto a darlo todo por el equipo. Finalmente, logramos la meta: liberamos a producción y las felicitaciones de los altos mandos no tardaron en llegar. Recibimos correos y llamadas de reconocimiento, e incluso nos dieron una distinción frente a toda la empresa por nuestro arduo trabajo.

Después del go-live, el trabajo disminuyó considerablemente. Los días eran tranquilos, lo que permitió al equipo recuperarse del burnout. Cabe mencionar que yo era el líder técnico del equipo, con menos de un año en ese rol, y gran parte del diseño de la solución y su implementación recayó en mí, por lo que me sentí muy satisfecho con el resultado.

Faltaban varias semanas para comenzar un nuevo proyecto y terminaba todos mis pendientes mucho antes de la hora de salida. Literalmente, solo esperaba sentado hasta que dieran las cinco de la tarde.

Un día, decidí irme 15 minutos antes para evitar el tráfico.

Durante dos o tres días me fui esos 15 minutos antes de la hora. Simplemente apagaba la computadora y salía de la oficina en silencio. Nunca pensé que pudiera causar problemas; después de todo, todos estaban felices con el éxito del proyecto.

Hasta que una tarde el líder de proyecto me pidió acompañarlo al estacionamiento para “platicar”. Una vez a solas, comenzó a llamarme la atención por irme antes de tiempo. Mencionó que al equipo le había molestado que yo me fuera temprano mientras ellos no podían hacerlo. Esto fue totalmente falso, ya que hablé con mis compañeros después de esa conversación.

El tono de su discurso empezó a subir y, como buen programador joven y rebelde, no me quedé callado. Le expliqué que no veía el problema, ya que habíamos sacado adelante un proyecto exitoso, lleno de reconocimientos y felicitaciones. No entendía por qué no podíamos darnos el pequeño lujo de salir 15 minutos antes.

Ahí fue cuando mostró su verdadera cara de jefe autoritario. Como suele pasar con algunos que obtienen un poco de poder, se sintió superior. Me dijo que debería estar agradecido por tener trabajo y que no me mandaba solo. Finalmente, me amenazó con escalar la situación al encargado de la cuenta y ponerme un warning.

Regresamos a la oficina y no volvimos a hablar el resto de la tarde. Cuando dieron las 5 en punto, apagué mi computadora y me fui.

Al día siguiente, el encargado de la cuenta me buscó. Me dijo que no me preocupara, que la queja del líder de proyecto no procedería, ya que solo era un berrinche. Me aseguró que no veía ningún problema en que saliera unos minutos antes si ya había terminado mi trabajo. Me dio una palmada en la espalda y me agradeció nuevamente por el éxito del proyecto.

El resto del tiempo que trabajé con ese líder de proyecto tuve un par de incidentes más, que contaré en otra ocasión.

Como puedes ver, querido lector, algunas personas, al obtener un poco de poder, adoptan una actitud controladora y autoritaria, olvidando el verdadero propósito del liderazgo. En este caso, el líder de proyecto no supo reconocer el esfuerzo y la dedicación del equipo. En lugar de fomentar un ambiente de confianza y flexibilidad, optó por imponer su autoridad de manera innecesaria.

Este tipo de comportamiento no solo genera malestar y desmotivación, sino que también puede afectar la productividad y el clima laboral. Es fundamental que los líderes comprendan que su rol no es solo supervisar, sino también apoyar y valorar a su equipo, promoviendo una cultura de respeto y reconocimiento.

lunes, 4 de marzo de 2024

100 ingenieros expertos en microservicios

En uno de mis tantos viajes de trabajo tuve una experiencia peculiar que me gustaría compartir contigo. Sucedió durante una reunión con un cliente potencial, donde se planteó una pregunta aparentemente simple pero que tuvo un impacto significativo en nuestra interacción.

El cliente se dirigió a nuestro BRM (siglas en inglés de Gerente de Relaciones con los Clientes) con una cuestión directa sobre la capacidad de nuestra empresa para abordar proyectos de gran envergadura. Esperaba una respuesta convencional, algo que tranquilizara sus preocupaciones y lo convenciera de nuestra competencia. Sin embargo, lo que ocurrió a continuación fue todo menos convencional.

El BRM, con una confianza palpable, respondió sin titubear: "Tenemos disponibles hasta 100 ingenieros expertos en microservicios para empezar el proyecto de inmediato". Su afirmación fue audaz y directa, expresando una seguridad que sorprendió a todos en la sala. Pero lo más sorprendente fue la reacción del cliente. En lugar de una respuesta esperada, soltó una risa sarcástica y comentó que éramos la primera empresa que respondía con tal seguridad a esa pregunta.

Ese momento incómodo y embarazoso resonó en la habitación. Una sola frase, pronunciada sin consideración, parecía haber deshecho todo el trabajo de varios días de negociaciones y presentaciones. La confianza del cliente se vio socavada por esta afirmación irreal, y la negociación fue un fracaso desde el principio.

La lección que aprendimos fue clara: una persona sin entendimiento técnico puede terminar arruinando una oportunidad de este tipo. La falta de conocimiento sobre los detalles técnicos de un proyecto puede conducir a respuestas inexactas que afectan la credibilidad y la confianza del cliente.

Esta experiencia nos recordó la importancia de la comunicación clara y precisa, así como la necesidad de contar con equipos capacitados y bien informados en todas las etapas de la negociación.

jueves, 8 de febrero de 2024

La primera vez que tuve parálisis de sueño

Durante varias semanas, la carga de trabajo había sido abrumadora. Nos veíamos atrapados en jornadas laborales de al menos 12 horas al día, debido a una mala estimación y la vaga definición de los requerimientos del proyecto. Finalmente, logramos entregar. Todo el equipo estaba exhausto física y mentalmente, pero no había más opción que "ponerse la camiseta".

Al fin llegué a casa después de las 5 de la tarde. Aún había sol, y mis padres estaban viendo la televisión en la sala. Me recibieron con un cálido saludo. Mi madre se levantó y fue a la cocina, expresando su alivio de que finalmente estuviera de regreso temprano. Creo que estaban preocupados; los padres siempre lo están cuando sus hijos están fuera por la noche.

La cena transcurrió en la sala, mientras mirábamos televisión y comentábamos sobre el calor que había estado haciendo en los últimos días. Mi padre, un hombre de la construcción con valores arraigados, se quejaba de los trabajadores que no soportaban los casi 40 grados de ese verano. Mi madre asentía mientras seguía la programación de la televisión con atención, como una buena familia mexicana.

Llegó la hora de dormir. Mis padres y hermanos se despidieron y subieron a sus habitaciones en el segundo piso. Yo era el único que dormía en el primer piso por lo que casi siempre me tocaba apagar luces y asegurarme de que las puertas estuvieran cerradas.

Normalmente, antes de dormir, pasaba horas frente al monitor de la computadora, navegando en internet o jugando videojuegos. Pero en esta ocasión, decidí irme directo a la cama.

No sé cuánto tiempo había pasado cuando de pronto me desperté. Sentí que el colchón se hundía a mi lado izquierdo como si una mano se apoyara, luego, la misma sensación en el lado derecho. Alguien estaba en mi habitación, subiendo a mi cama. Estaba demasiado oscuro para distinguir nada, en ese momento me di cuenta de que no podía moverme. Era como si algo se apoyara en mi pecho; fue la sensación más horrible que he experimentado en toda mi vida.

Finalmente pude moverme e incorporarme rápidamente con un grito, encendí la lámpara que estaba al lado de la cama. La luz iluminó toda la habitación y pude ver que estaba solo. Salí de la habitación y encendí todas las luces del primer piso, buscando algún rastro de alguien que hubiera entrado a la casa, pero no encontré nada ni a nadie.

Esa noche, experimenté "el se me subió el muerto" por primera vez. Pero, ¿y si no fue solo una sensación? ¿Y si algo realmente estuvo allí, acechando en la oscuridad de mi habitación?

miércoles, 7 de febrero de 2024

¿Y esos hackers se encuentran en este cuarto ahora mismo?

Hoy por la mañana, después de terminar de desayunar mientras leía las noticias locales con una buena taza de café, me topé con una nota que me llamó la atención.

Hackers se roban la caja de ahorro independiente de los trabajadores de una empresa local (de la que nunca se menciona su nombre), pero que se encuentra trabajando con las autoridades para recuperar el dinero y llevar a los responsables ante la ley.

Mencionan que es una caja de ahorro independiente como si por esto la empresa tuviera menos responsabilidad. Es el dinero que la empresa retiene a los empleados para meterlos a una caja de ahorro, por lo que ellos son los responsables sí o sí.

Hackers malignos se robaron el dinero (cerca de 900k pesos) retirándolo del banco donde estaba depositado. ¿Qué tan difícil puede ser rastrear el retiro de una cuenta que solo debería recibir dinero? ¿Los "hackers" violaron la seguridad del banco, pero esto no fue una alarma para todos sus clientes?

Esto huele más a un robo interno de la empresa y están usando la excusa de "me hackearon" para lavarse las manos y dar largas a la resolución y devolución del dinero de los empleados.

Esta situación también me recuerda los problemas que tuve con mi banco sobre un tema de seguridad, donde la solución que me dieron fue contratarles un servicio "extra" para asegurar que mis datos y dinero estén protegidos contra el mal uso por parte de sus propios empleados. Harto de las vueltas y llamadas para resolver el problema de seguridad, les tuve que levantar la voz y explicarles (con bolitas y palitos) la tontería que me acababan de decir y que esto podría interpretarse como una admisión de que tienen conocimiento de estos empleados y no están haciendo nada al respecto. Después de unos minutos y muchas disculpas, me dijeron que activaron un candado de seguridad "extra" sin costo y que esto resolvería el problema.

En conclusión, es el 2024 y las empresas siguen utilizando excusas como "me hackearon" para no hacerse responsables de sus problemas internos o simplemente para robar a sus empleados. ¿Qué opina usted, querido lector?

lunes, 5 de febrero de 2024

El futuro es hoy viejo

Febrero del 2024. Hace unos años parecía una fecha del mañana pero el futuro ya es una realidad (mi realidad si me estás leyendo de un futuro más lejano). Te preguntarás lector si para esta fecha ya hay los tan soñados autos voladores, viajes espaciales a todas partes del universo o robots que hacen nuestro día a día más fácil.

La verdad es que si bien los avances tecnológicos son una realidad, aún no tenemos automóviles voladores o viajes espaciales, pero el año pasado (2023) una nueva tecnología llegó para dar un salto (real) a la inteligencia artificial y que nos pone un poco más cerca de esas historias que nos cuenta el gran Issac Asimov.

Su nombre ChatGTP, parece el nombre temporal de un proyecto de universidad, pero la realidad es que es una tecnología que ha sacudido el internet y la sociedad. Sus creadores tuvieron la brillante idea de hacerlo público a todo el mundo (con sus debidas letritas negras) para que así una sociedad deseosa de probar nuevas cosas pudiera alimentarla. Un plan algo maligno si, pero gracias a esto tenemos por fin en nuestras manos lo que pudiera ser la primera proto inteligencia artificial de las novelas de ciencia ficción.

Aún recuerdo la emoción cuando en la universidad leí en el plan de estudios del semestre la materia de inteligencia artificial y que fue una de las grandes decepciones en mi vida de estudiante. Una maestra patética sin conocimiento del tema y que en las clases copiaba al pizarrón páginas enteras de un viejo libro de Prolog. Y las prácticas del laboratorio de computación no eran diferentes, solo era transcribir los ejemplos del libro a un archivo de texto ya que no podíamos ejecutar por que no teníamos una licencia del compilador.

Hoy mi interés por la inteligencia artificial ha despertado nuevamente, y aunque solo utilizo ChatGTP como herramienta de consulta (y que por cierto es increíble) espero en un futuro (no muy lejano) empezar a experimentar o al menos leer sobre cómo lograron esta maravilla tecnológica que dudo mucho se haya construido con Prolog.

Muchas gracias querido lector por haber llegado hasta el final de esta primera (de muchas) entrada de mi Blog personal. ¿Y usted que opina de la inteligencia artificial?

Se terminó el 2025 (recuento)

Es el último día de 2025. Afuera llueve a cántaros. En la sala, el mundo parece haberse reducido a un sillón, una luz tenue y un par de hist...